Vik Arrieta es sinónimo de creatividad. En 2004 creó Monoblock junto a su marido Pablo Galuppo y revolucionó el mercado con su propuesta editorial. Su proyecto transforma cuadernos y agendas en pequeñas obras de arte ilustradas. Se definen como una fábrica de la imaginación. Charlamos con ella y te contamos cómo alcanzó el éxito de su emprendimiento. Cuando querer es poder.

¿Qué cosas te inspiran?

Mi principal inspiración suele ser precisamente la desarmonía, lo feo, lo que está hecho sin ganas. Eso siempre me provoca, me pincha, me pone a pensar soluciones. Pero no soy perfeccionista, no se trata de andar enderezando cuadros y cortando hilachas. ¡Es un poco más profundo! En contraposición está mi deseo de embellecer y alegrar, que se nutre del arte, la naturaleza, el buen diseño, el juego y la música, entre otros.

¿Cuáles son tus colores preferidos? ¿Por qué?

Amo la energía del amarillo, aunque no siempre sea el color que elija para mis proyectos. En mi hogar me estoy volcando por amarillos mostaza o limón, rosas coralinos, verdes. Siempre voy hacia los colores vibrantes, luminosos.

Monoblock nació cuando Vik y Pablo, fascinados con artistas jóvenes y talentosos que iban descubriendo día a día, se convencieron de que era posible crear un modelo editorial innovador. Allí decidieron emprender una aventura: integrar esos contenidos creativos que les gustaban en soportes diseñados ad hoc.

¿En qué momento decidiste lanzarte como emprendedora?

Decidí tomar esa decisión para ser libre y para crear. A los 22 años, cuando me dí cuenta que no tenía paciencia para esperar a que me “adjudicaran” las oportunidades que yo necesitaba y deseaba para crecer. La opción del carril independiente me proponía cambiar seguridad por velocidad. Soy de aries, eso debería terminar de redondear la respuesta.

¿Cómo es animarse a salir de la zona de confort?

A mí me incomoda no poder tomar riesgos creativos. Necesito poder prototipar, cuestionar, expresar ideas. Me incomoda no avanzar a velocidad por el miedo de las personas a tomar riesgos. No se trata de ir por la vida prendida fuego: en verdad mi cerebro evalúa mejor para el mediano y largo plazo, lo operativo es demasiado detallista para mí.

Muchos de los lectores seguramente tengan alguno de sus cuadernos o agendas en casa. Llenos de color y con ilustraciones únicas son el producto estrella de la marca.

¿Cuál es el producto más vendido de la tienda Monoblock?

Sin duda, los cuadernos y las agendas. Están cabeza a cabeza. Los cuadernos tienen una venta constante, las agendas son un boom que para muchos no hace sentido. Pero el secreto es que no son realmente agendas: las reinventamos y resignificamos. Son planners para diseñar la vida que querés vivir, no calendarios para apuntar reuniones.

Vik creó además, como ilustradora, su propia línea de productos lamada Happimess (2015).

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

Tengo varios, ¡por supuesto! Con Monoblock el desafío es hacer crecer esta compañía para que se convierta en el lugar de las personas que cultivan una vida creativa, en América Latina y luego el mundo. Con Happimess el desafío es posicionar una nueva marca de lifestyle y dotarla de un universo rico y original. Y personalmente mi desafío es ocupar con confianza el rol de artista y asumir mayores riesgos creativos, que el mundo sea realmente mi patio de juegos.

¿Un consejo para quienes decidan emprender?

Mi consejo sería que no le tengan miedo al sueño grande, a transformar economías y vidas, a hacerlo en Argentina. Lo más importante es nunca soñarlo solos: si hay algo que siempre tuvimos muy claro y que nos ayudó a entender nuestro rol como líderes dentro de nuestra organización es saber que el sueño era necesariamente de todos. Monoblock nace para inspirar y acompañar a los aventureros, artistas, inconformistas, estudiantes y emprendedores desde sus escritorios al mundo, mientras diseñan y crean la vida creativa que se quieren vivir. Eso es verdad para cada uno y para todos los que forman parte de nuestro equipo y es nuestra primera misión. Si el propósito no es claro y si las ganas de ser un líder responsable no están… mejor no te subas a este trend.

Por: Lucía Quiroga

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